sábado, 23 de febrero de 2013

Revictimización de niños, niñas y adolescentes en los procedimientos de abuso sexual


La Victimización es el proceso por el cual una persona sufre las consecuencias de un hecho traumático. Muchas veces por desconocimiento por parte de familiares, amistades y funcionarios públicos de como se lleva un proceso terapéutico o jurídico los/as victimas de abuso sexual pueden caer en la revictimización.
La Victimología ha influido en gran manera en el Derecho Penal moderno sobre todo en cuanto a la sensibilización del sistema, viendo al ser humano desde una óptica más digna, por ser la víctima la que sufre un daño a consecuencia del delito, lo cual se conoce como victimización primaria, pero luego, el poco control social, soledad, inseguridad, miedo, impacto psicológico, angustia, etc. producen en ella una victimización de tipo secundaria. El agraviado se convierte también en objeto de una victimización por parte del mismo sistema jurídico-penal, aquí, la víctima puede ser objeto de una tercera victimización, que resulta de la vivencia del proceso, a lo cual se le añade los efectos de la publicidad del caso, lo que la hace convertir en una víctima héroe, adoptando a su vez conductas delictivas como forma de vengarse de las injusticias padecidas.
Desde mi experiencia en el Sistema de Protección a Victimas y Testigos  de la Ficalia General del Estado puedo acotar algunas de la maneras de como por nuestra imprudencia se puede llegar a revictimizar a un protegido/a que ha sufrido abuso sexual.
1.- Hacerle pasar al niño/a por innumerables entrevistas diagnósticas,por la culpa de los profesionales que producen informes contradictorios, erróneos, incorrectos, etc., etc.
2.- No poseer los necesarios conocimientos especializados en la materia de malos tratos y abuso sexual, emitiendo opiniones, diagnósticos o sentencias en base a preconceptos ideológicos.
3.- Que una víctima de violación deba contar varias veces su experiencia en las etapas propias del proceso judicial. así como exponer a la victima ante el agresor en las cortes, juicios o en los tribunales.
Está en manos de nosotros/as cambiar la realidad judicial de nuestro país, velar por que se cumplan y se respeten los derechos de los niñas niñas y adolescentes, y sobre todo que nos visualicemos como agentes de cambio desde las diferentes instituciones públicas y privadas en las que nos desempeñamos.